Pensemos al revés. De hoy hacia atrás.
      Guerras, muerte de inocentes. Gasto de los impuestos en armas.       Arrebato de riqueza ajena. Políticos apoyando la guerra, traicionando el principio del bien.
      Miles de años repitiendo una historia cuya razón es la codicia. Pero hoy vemos manifestaciones mundiales contra la guerra y por la paz entre pueblos hermanos. Contra la esclavización económica global y por una vida más humana. Contra la contaminación de la Madre Tierra y por el equilibrio natural.
      Para comprender qué pasó con la humanidad, un ejemplo de hace medio milenio. Franceses del norte atacan a los franceses cátaros del Languedoc, en el sur. Hermanos matando a sus hermanos, por instigación del Vaticano. El "premio" ofrecido: las tierras y riquezas de Languedoc. Generoso, el Papa.
      Los pacíficos cátaros eran peligrosos. Creían en Dios, en los ángeles, en Jesús. Aún así, los consideraban herejes. Encontramos la pista de su herejía en la misteriosa Dama del cantar de los trovadores.
      Completemos la intuición de Umberto Eco, Juan G. Atienza, Gerard de Sede, Pauwels y Berguier. Vamos a la raíz del nombre de los cátaros y de esta historia. Su Dama, era sencillamente la Madre Tierra. En kechua, Katari significa serpiente, cobra. Los viejos pueblos celtas, egipcios, etruscos, babilonios, hindúes, griegos, chinos y americanos, representaban a la Madre Tierra con un símbolo gráfico: la Serpiente. Cátaros, katari, serpiente, nombres serpentarios vigentes aún, Ofir, ofidio...
      Estamos de acuerdo en que Languedos significa Lengua de Oc. Pero mucho antes de la guerra, ya con la intención de dominio, esta antigua lengua fue invertida y ferozmente latinizada, desapareciendo casi en toda la región. Al menos se conserva el nombre. Y rastros en el catalán, valenciano, vasco, rético, gaélico... Lengua de oc, ni más ni menos que el viejo kechua.
      Los fariseos, casta hebrea dominante prolongada hasta el Vaticano, tergiversan las Escrituras y confunden adrede a la serpiente con el inexistente demonio. Objetivo: desprestigiar a la Madre Tierra haciéndolo primero con su símbolo. E imponer su verdad a medias para controlar a la sociedad y la producción.
      Hoy, algunos afirman la espiritualidad del ser humano. Otros, no creen más que en la materia. Todos tienen razón. Estamos completos, somos energía y materia, como afirmaban los cátaros y la religión científica andina.
      En realidad, las guerras e invasiones dirigidas por el Vaticano siempre han tenido, como fin, la explotación económica. Y como medio, el control mental de las sociedades. Para ello, debían exterminar toda forma de pensamiento que pudiera poner en evidencia la hermandad universal.
      Así ocurrió en América. Apenas terminada la guerra del Vaticano contra los cátaros, conforme al milenario plan estratégico, debían acabar con el origen de la civilización. Y lanzaron hermanos contra hermanos una vez más.
      Conocer la historia es nuestro único puente hacia el futuro.